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sábado, 14 de abril de 2012

    Movimiento Nacional      
Cívico- Militar Cóndor

RECORDATORIO PARA OPOSITORES.  

Por José Enrique Miguens.

Desde hace unos pocos años, científicos sociales norteamericanos están estudiando las relaciones entre el nivel de desarrollo cognitivo y moral de la gente según las teorías de Piaget y de Köhler y la manera que tienen de ver y juzgar los acontecimientos políticos. Simplificando mucho podemos decir que en general hay tres modos de aproximarse a los hechos políticos.
Ciertas personas, grupos y sectores ven y consideran a los acontecimientos políticos que tienen alrededor, como eventos aislados sin conexión con otros, tienen una visión atomizada de los acontecimientos que solo les permite criticarlos o elogiarlos. Podemos decir que lo hacen con un nivel de desarrollo "infantil".
El siguiente nivel de desarrollo o "nivel adolescente", ubica las cuestiones políticas dentro de un proceso social, como pasos que contribuyen a llevar las cosas en una u otra dirección, con lo cual les dan un sentido.
El nivel psicológicamente más evolucionado o "de personas maduras", además de tener en cuenta las otras dos maneras de ver las cosas, las organiza en un contexto, relacionando unas con otras las medidas de los gobiernos, para apreciar los resultados conjuntos que tienen para la entera sociedad.
Mucho me temo que, en la reciente discusión acerca de la ley de medios y los avances sobre Papel Prensa impulsados por el marido de nuestra Presidenta, muchos sres. Diputados y Senadores y muchos dirigentes políticos han tratando este gravísimo asunto, como lo han hecho con leyes anteriores, en un nivel "infantil" de inteligencia política. Permítaseme, como contribución para aclarar los términos de esta importantísima cuestión, mostrar cómo puede tratarse con niveles más maduros psicológicamente, en términos de procesos y de contextos. 
La ley de medios en el proceso de descomposición de nuestra sociedad. 
Hace ya bastante tiempo que, en los manuales de sociología, figura la sociedad argentina como un caso paradigmático de "anomia aguda". Esta no significa, como suelen decir nuestros comentaristas negadores de la realidad, que aquí no se cumplen las leyes; el asunto es mucho más grave. El término griego anomía que empleó Durkheim para caracterizar esta situación, significa la ausencia de nomos, o sea, de normas sociales de comportamiento, de convivencia y de solidaridad, que son lo que permite funcionar a una sociedad. 
"Anómica" es pues una sociedad desintegrada y en descomposición, en la cual las instituciones y las leyes pierden su función integradora y existen sólo formalmente; los dirigentes de tal sociedad pierden todo prestigio frente a la población, tal como lo documentan aquí reiteradamente las encuestas sobre el tema, y diminuye al mínimo la solidaridad social. Todo esto desanima a la gente e impide cualquier acción nacional concertada 
Naturalmente, el sistema político no escapa a este proceso social de desintegración y de desprestigio, y ya ha dejado de funcionar como tal. No estamos aquí en un sistema político democrático con algunas patologías que hay que corregir, como dijo equivocadamente hace unos días un legislador electo por el radicalismo, creencia que comparten muchos que todavía hablan de nuestra política como si estuviéramos en Gran Bretaña o en Suecia. Tenemos que darnos cuenta que, en una situación anómica como la nuestra, el sistema político no cumple ninguna de sus funciones, tales como mantener la cohesión de la sociedad, disminuir los conflictos y resolver los problemas nacionales mediante acciones concertadas, tal como ocurre en varios países vecinos al nuestro.
Una sociedad en estas condiciones, al no estar basada en la solidaridad ni en objetivos concretos y elevados, como dijera con su habitual estilo rotundo Ezequiel Martínez Estrada, es fácil presa de gavillas, bandas o tropas que se apropian del sistema político para su propio beneficio.
Estamos en un proceso de descomposición que ha sido agravado intencionalmente por el régimen kirchnerista, como lo revelaría una consideración contextual que no nos permite el espacio disponible, descomposición que ha sido aprovechada por éste para ir adquiriendo cínica e irresponsablemente un poder tal que ya lo convierte en una tiranía. 
Esto se comprueba ubicando en un proceso una serie de leyes por las cuales el Poder Ejecutivo ha ido adquiriendo cada vez más poder arbitrario e incontrolado, cedido por un Parlamente indigno. Ya tiene el poder de manejar el Presupuesto Nacional a su antojo, y ahora ha presentado un proyecto para prorrogar los impuestos actuales por 10 años y suspender la vigencia de la ley de responsabilidad fiscal: tiene el poder de controlar y presionar a los jueces, de manipular y dirigir a todos los medios masivos de comunicación y ahora está tratando de eliminar del Código Penal el delito de calumnias e injurias para, con los medios a su disposición, poder difamar a su placer y sin consecuencias penales la honra de periodistas, políticos y personas de bien que no se dejan manosear. Ha enviado un proyecto de reforma política diseñado para que Kirchner gane la próxima elección. Finalmente, se le ha delegado prácticamente el poder de legislar mediante los decretos "de necesidad y urgencia" que nadie controla. 
Sólo faltaría, para completar el cuadro, autorizarlo a aplicar penas de prisión para consolidar su dominio total. Pero pienso que no lo necesita, porque tiene medios, mediante sus patotas a sueldo en todo el país, para atemorizar a la gente e impedir hablar a sus oponentes.
En esta perspectiva de proceso, vemos como, con la Ley de Medios junto con los avances sobre el control del papel para diarios y de la distribución de éstos, más la eliminación de las calumnias e injurias como delitos, se completa el último eslabón de sistema de dominación total establecido por Néstor Kirchner. Cuando los personeros del oficialismo se referían al debate de la Ley de Medios como "la madre de todas las batallas", claramente se estaban refiriendo a esto. Solamente algunos periodistas se dieron cuenta de ello, mientras los demás acompañaban a la mayoría de los políticos distraídos en discusiones pormenorizadas acerca de la nueva ley, aislándola de todo lo demás, según el modo "infantil" de aproximación a lo político. Es sólo un ejemplo de esta actitud la reciente entrevista a un senador socialista que, con sus correligionarios, apoyó la sanción de la ley porque "la consideraba mejor que la anterior" y que, cuando el periodista entrevistador le pregunta si no daba con esto más poder a Kirchner, contestó: "No lo tiene. Esto es una ficción".
La experiencia de la historia contemporánea nos enseña que este modo de aproximarse a las leyes que fue el de los socialistas, los centristas y los comunistas alemanes, trajo la ruina de la República de Weimar, cuando cada uno, por distintas razones parciales, fue aprobando libremente leyes que le iban dando cada vez más poderes al partido de Hitler. Ninguna República que quiera seguir siendo democrática puede delegar poderes extraordinarios a sus presidentes sin correr el grave riesgo de dejar de ser democrática. 

La demolición de la República de Weimar. 
Demos la palabra al historiador William Scherer en su monumental y clásico libro The rise and fall of the Third Reich. Allí afirma tajantemente: "Ninguna clase social, grupo o partido en Alemania puede sacarse de encima la responsabilidad por el abandono de la República democrática y el advenimiento de Adolfo Hitler. El error cardinal de los alemanes que se oponían al nazismo fue su fracaso en unirse contra el". En su cuidadoso estudio apunta que, en elecciones libres y aún todavía siendo Canciller designado por el Presidente Hindemburg, Hitler nunca tuvo el voto de una mayoría del pueblo. 
En las elecciones de 1932, para presidente, había sido aplastado por Hindemburg con el 53% de los electores contra su 36,8 % y el resto era de partidos opositores. Y, como dice Scherer, esta fue la cresta de la ola y el máximo que tuvieron de voto los nacional socialistas. "Pero el 63% del pueblo alemán que expresó su oposición a Hitler estaba demasiado dividido y eran tan miopes como para ponerse de acuerdo contra el peligro común que debían haber sabido que iba a arrasar con ellos a menos que se unieran, aunque fuera temporariamente, para sacarlo a patadas".
Aún después del incendio del Reichstag y disponiendo de los fondos estatales a su arbitrio autorizado por leyes anteriores, dinero que volcó abrumadoramente en su campaña electoral, ya dominada la prensa y con la completa libertad de acción de sus matones a sueldo para interrumpir actos y reuniones, destruir la propaganda contraria y atacar los centros partidarios de la oposición, solamente consiguió el 49 % de los votos y no obtuvo la mayoría propia en el Parlamento. Pero, con dádivas y engaños, consiguió la llamada "Ley de Habilitación" para poder hacer cualquier cosa, prometiendo que la ejercería constitucionalmente y por poco tiempo. Como concluyó el historiador John Toland: "La democracia había sido borrada del parlamento alemán casi sin protestas. Y los poderes otorgados a un hombre que sabe usarlos, raras veces son devueltos".
Lo importante de todo esto es sacar una lección para darnos cuenta claramente de lo que nos está pasando políticamente.
Sin tener nunca mayoría parlamentaria ni la mayoría del electorado, Hitler fue acumulando poder ley por ley, consiguiendo apoyos de unos o de otros, cada uno por razones diversas, sin que se dieran cuenta de que estaban empollando, entre todos, el huevo de la serpiente.
Los comunistas apoyaron algunas leyes y huelgas, como la del transporte, conjuntamente con los nazis, para debilitar a los social demócratas (socialistas), a los sindicatos y a las fuerzas democráticas, con la peregrina idea de que esto iba a traer el derrumbe del capitalismo y el triunfo final del comunismo. Los socialistas apoyaron otras leyes "para aplacar a los nazis" y los centristas dieron apoyos porque recibirían ventajas para Baviera su base principal y porque recibieron la promesa jurada de Hitler de que iba a gobernar constitucionalmente.
Todos ellos aplicaron en cada caso la visión pormenorizada y atomizada de cada ley y de cada apoyo, que hemos calificado como "modo infantil" de apreciación de lo político. Como dice la vieja canción infantil "Antón Pirulero": "Cada cual atiende a su juego"
Así les fue.

viernes, 13 de abril de 2012

Opinión. YAYO H-

 ¿Que se les dice? 

 www.la5pata.com/inicio.
¿Qué se le dice a los chicos, a sus docentes, cuando se acude a decenas de ONGs, de Políticos, al Poder, a Empresas, a Asesores en RSE, y nadie responde a tu intermediación por Ellos, con el frío encima, sin calzado y los platos vacíos, allá en Salta?
¿Qué se le dice a quien por un corte tarda una hora para avanzar por 9 de julio, preso en el auto, para cumplir compromisos de los que vive, y otros viven? 
¿Qué se le dice a los quince o veinte o treinta que cortan una panamericana de miles?
¿Qué se le dice a los que cortan por Planes que ya no les llegan?
¿Donde se cruza la verdad?
Indudablemente, en ninguno de estos casos, consecuencias puras. 
La verdad vive aburrida, detenida en el tiempo, en otras partes. Es como que La verdad de antemano ve cada Gobierno y ya sabe si se toma vacaciones o no. 
Puede tardar en pegar la vuelta. 
Le ocurrió a la Justicia. 
Le puede pasar a cualquiera.¿Qué se le dice a un Ministro o un Senador cuya función es hoy discutida en varias partes del mundo, o a sus parecidos cuando asumen para sí, La Voluntad Popular a cada rato? 
¿En nombre de quienes hablan? 
¿De urnas cíclicas y cambiantes? 
Asumen como Sagrado, lo Mortal. 
Qué pena que son los últimos en darse cuenta 
¿O se dan cuenta y no les importa?¿Qué se le dice al que vivía del mercado importador? 
Y como muchos, está decepcionado e impotente.
 No hablo del que hacía fortunas importando, sino del que laburaba. 
Al que le van cerrando un quiosco decente, de a poquito.
¿Qué se le dice a la viuda pensionada que queda con una propiedad de una vida entera en la que vive, y no le alcanza para cada impuesto, ni el ABL? 
Cuándo el poder da por sentado que a la mujer le sobra plata y que tiene mucho, solo porque el burócrata que empieza a hacer dinero así lo sentencia por metro cuadrado, igual que los legisladores que miran para otra parte.
¿Qué se le dice al tambero cuando llega el veterinario y no le alcanza?¿Qué se le dice al periodista que está obligado a hablar bien del gobierno, del municipio, del poder que lo maltrata, mientras poder con poder pelean? 
¿Es mejor el periodista que baja la cabeza y corre tras ellos, que el poder que lo condena?
 ¿Hasta dónde?
¿Qué se le dice al padre, a la madre, cuando no vuelve a casa el hijo? 
Cuándo estas calles no te lo regresan por infinitas razones que cada Funcionario o Director tratarán de explicar, siempre esquivando sus responsabilidades.
 ¿Y a los buenos manuales de política que nadie ha leído? 
Que decirle a los Grandes muertos!
¿Y a la Impunidad? 
¿Qué se le dice a la impunidad cuando pierde la capacidad de la verdad, y da vuelta a su favor cada lógica, dando por sentado que lo que cínicamente asume es, o debe ser compartido por todos? ¿Cómo se llama esa enfermedad?
¿Cómo se dice, cuando pretenden que vivamos contrariamente a lo que creemos?
¿Qué nos decimos, ahora que ya no nos vemos? 
¿Cómo recuperamos la verdad? 
Esa libertad de escucharnos. 
Vacíos, desorientados. 
Desconociéndonos, nos vamos amputando poco a poco.
Agnóstico o Creyente, si de algo sirve. 
Que tengas unas Felices Pascuas de reconciliación propia. 
La necesitamos.Yayo Hourmilougue.
La 5PATA.

martes, 10 de abril de 2012



EL DESABARRANQUE 


PSICOLÓGICO DE 


BOUDOU.

Por: Carlos Berro Madero.

Algunos individuos suelen “calcular” sus palabras a fin de que resulten atractivas para quienes les oyen, sin apercibirse que las mismas producen simultáneamente el efecto de encontrar en ellas abundante material que evidencia que están faltando a la verdad.
En ese desliz parece haber caído Amado Boudou. Por otro lado, existe en ellos un instinto espontáneo que los lleva a intentar una huida neurótica de las crisis generadas por ellos mismos al no poder controlar su precariedad esencial. 
En esos términos hay que encuadrar su “conferencia-monólogo” de prensa reciente, donde intentó aclarar su
                                            ¿NO? 
participación en los cargos que se le imputan por tratar de favorecer a la imprenta Ciccone en la trama de empresas “fantasmas” y monotributistas millonarios que pusieron su dinero al servicio de una rehabilitación irregular de dicha firma comercial.
Para Boudou la vicepresidencia ha resultado ser un premio excesivo para quien no tiene un vuelo espiritual que le permita soportar la realidad sin “restricción” alguna, por no haber entendido que llegó a su sitial “de carambola”: por su carencia de virtudes específicas no hubiera debido ser seleccionado para ciertos cargos públicos relevantes.
La verdadera responsable de esta designación, Cristina Kirchner, se ha comportado siempre hasta hoy como una verdadera reina plebeya. Sus actos de gobierno llevan un sello “ceremonial” arbitrario, que termina impregnando negativamente muchas de las decisiones que toma.
La designación de Boudou fue inoportuna, porque la esencia insustancial del elegido impidió cualquier intento por dotarlo de algún tipo de fortaleza: el actual Vicepresidente ha demostrado ser políticamente inhábil, socialmente frívolo y tener un curriculum vitae intrascendente.
No hay manera de disimular los efectos de quienes carecen de libertad “psicológica” para afrontar las dificultades inherentes a un cargo que no merecen y los somete a afrontar evidencias de una realidad que rechazan por su torpeza.
Por otro lado, ha quedado en claro que Boudou no tiene envergadura personal ni preparación adecuada para comprender la magnitud de su insignificancia.
Sus denuncias “defensivas” de estos últimos días, efectuadas como si revoleara una media de mujer llena de estiércol por el aire, son una consecuencia de lo expresado. 
La política, aún en los casos más extremos, suele manejarse siempre respetando ciertos códigos.
Su precariedad y ambición personal permanecían ocultas hasta hoy en medio de las tinieblas de su irrelevancia. 
Era y es un mero alfil en un escenario montado por la Presidente para expandir sus enfermedades incurables: no saber, no querer y no poder.
No saber cómo se gobierna con un mínimo de coherencia y sensatez.
No querer hacerlo respetando las instituciones y una cierta lógica “académica” de la política.
No poder dominar el genio maléfico de una soberbia que está produciendo grietas irreparables en su psicología personal.
Tanto Boudou como Cristina parecen ignorar que los tres elementos constitutivos de la existencia humana, “espiritualidad, libertad y responsabilidad”, son tres fenómenos primarios e irreductibles del ser humano. Tanto es así, que en el psicoanálisis se procura “convertir” la voluntad en “instinto” y el “querer” en “tener que”, para poder explicar a las personas el sentido del “deber ser”.
Nada de todo eso resultó una preocupación para Cristina cuando sumó al atolondrado “play boy” del subdesarrollo a su elenco de “preferidos”: 
Boudou representa ser un emergente de un capricho “imperial”.
Como todavía el gobierno conserva algo de poder, quizá pueda “salvarlo” aún de sufrir sanciones legales por los temas que lo han puesto contra la pared, pero el peor de los castigos ya ha caído sobre él y está representado por el manto extendido de la sospecha y la condena popular.
Lo negativo para la Presidente es que no se ve por el momento cómo podrá enderezar su “metida de pata” emocional y caprichosa. 
Es muy probable que el costo a pagar sea caro para ella, generándole un efecto “catarata” de consecuencias impredecibles y desate una verdadera lucha “fratricida” en su círculo íntimo.
Finalmente, y utilizando las palabras de Ortega y Gasset, se nos ocurre decir con él:
 
“Bueno fuera que estuviésemos forzados a aceptar como auténtico ser de una persona lo que ella pretenda demostrarnos como tal. 
Si alguien se obstina en afirmar que cree que dos más dos igual a cinco y no hay motivo para suponerlo demente, debemos asegurar que no lo cree, por mucho que grite y aunque se deje matar por sostenerlo”. 
carlosberro24@gmail.com

sábado, 7 de abril de 2012

Murió 

Eduardo Luis Duhalde. 


Por Agustín Laje (*)
Murió Eduardo Luis Duhalde. A los 72 años de edad, y tras varios días de agonía, el secretario de Derechos Humanos el pasado 3 de abril dejó de existir.
 

Como no podía ser de otra manera con la figura supuestamente “intachable” del kirchnerismo en términos morales, todos los medios trataron el deceso de manera casi idéntica: exponiendo las bondades que realizó, las “buenas causas” a las que adhirió y los logros académicos que consiguió.
Por tomar diarios que están en las antípodas, como lo son La Nación y Página 12, mientras el primero publicaba su largo curriculum informando que “fue juez de Cámara de los Tribunales Orales en lo Criminal de la Capital Federal […] consultor de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y profesor consulto de la Universidad de Buenos Aires […] Defensor de los presos políticos que fueron fusilados en la Masacre de Trelew en 1972”, el segundo daba cuenta de que el fallecido tenía “una larga trayectoria como abogado defensor de víctimas de la represión de Estado antes, durante y después de la última dictadura militar […] Juez de Cámara de los Tribunales Orales en lo Criminal de la Capital Federal, consultor de Derechos Humanos de la ONU y profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA”. Distintas palabras pero el mismo contenido, en diarios ideológicamente opuestos.
Pero la vida del ex Secretario de Derechos Humanos no ha sido una suerte de síntesis local entre Mahatma Gandhi, la Madre Teresa de Calcuta y Nelson Mandela como se pretende. De hecho, su vida tiene un pasado oscuro que nadie se atreve a escarbar: su estrecha relación con el terrorismo subversivo que atacó a la Argentinaen la década del 70.
Eduardo Luis Duhalde comienza a vincularse fuertemente con organizaciones armadas irregulares a fines de los años `60, prestando sus servicios como abogado ad honorem no de “presos políticos” como se ha difundido hasta el cansancio, sino de asesinos y secuestradores, de pone bombas y profesionales de la extorsión y el sabotaje.
Entre otros casos, Duhalde defendió enérgicamente a terroristas del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) en la causa número 305, por el secuestro, tortura y asesinato del Dr. Oberdán Sallustro, un empresario italiano que resultó víctima de la inhumanidad guerrillera. 

Asimismo, fue también abogado de los máximos líderes terroristas de Montoneros y ERP que protagonizaron la fuga del penal de Rawson en 1972, hecho durante el cual Ana María Villarreal, esposa de Mario Roberto Santucho, asesinó al Ayudante de Segunda Juan Gregorio Valenzuela, del servicio penitenciario.
¿Fueron los asesinos de Sallustro o los fugados de Rawson “presos políticos”? 

Desde ya que no. 
En efecto, no fueron perseguidos por una filiación política determinada, sino por emplear métodos terroristas de todo calibre que incluyeron el asesinato y la privación ilegítima de la libertad; no fueron perseguidos por lo que pensaban, sino por lo que hacían; una bala en la cabeza no es un argumento político.
Como se ha difundido, Eduardo Luis Duhalde no es sólo abogado sino que también es periodista. 

Pero hay algo que nadie ha dicho en este sentido: que Duhalde también ofreció su experiencia en esta área a las organizaciones terroristas de los años `70.
La revista Liberación, medio a través del cual la facción del ERP llamada “22 de agosto” (asesinos de los filósofos Carlos Sacheri y Jorgan Bruno Genta, entre otros crímenes varios) difundía sus fechorías y promovía el terrorismo, tuvo al ex Secretario de Derechos Humanos como miembro de su “comité solidario” a partir del segundo número en Marzo de 1973.
Su segundo trabajo periodístico fue como director de la revista Militancia ya en el marco de un gobierno democrático, entre 1973 y 1974. 

Militancia era órgano de prensa de la organización terrorista más peligrosa que tuvo la Argentina: Montoneros. 
Desde allí, lejos de promover el respeto por los Derechos Humanos, su trabajo se concentraba en aplaudir y estimular los atentados y delitos varios que perpetraban los guerrilleros, haciendo de estas páginas verdaderas usinas de adoctrinamiento político-militar.
Vale citar algunos ejemplos tomados al azar de la línea editorial de la revista de Duhalde: calificó de “ajusticiamiento” el asesinato del general Juan Carlos Sánchez; festejó el secuestro del empresario norteamericano Mr. Víctor Samuelson burlándose en los siguientes términos: “Servidor eficiente de una de las más grandes empresas multinacionales, el mentado Mr. Samuelson no pudo festejar, como acostumbran los ejecutivos extranjeros, este happy new year” (nº 30, p. 14); se lamentó de que a dos terroristas montoneros les estallara en la mano una bomba que estaban prontos a colocar dado que “quién sabe qué destinatario tendría ese caño traicionero que estalló en Barrio Las Flores […] seguramente, algún milico […] o algún burócrata traidor” (nº 27, p. 16); reivindicó la brutal violencia en función de la necesidad de “eliminar de estas tierras la raza de oligarcas explotadores” (nº 33) puesto que “sólo la guerra del pueblo salvará al pueblo” (nº 28). Repetimos que estas belicosas publicaciones se daban en el marco de un gobierno democrático y peronista, filiación política que en sus últimos tiempos Eduardo Luis Duhalde, sin ruborizarse, dijo tener.
Militancia contaba con una sección llamada “cárcel del pueblo”, en referencia a aquellos aterradores huecos subterráneos donde los terroristas mantenían en cautiverio a sus secuestrados. 

En esta parte de la revista se escrachaba a algún personaje público considerado ideológicamente “enemigo” del terrorismo, y en no pocas oportunidades, a los pocos días, el escrachado terminaba siendo muerto a balazos. Tal fue la suerte del líder de la CGT José Ignacio Rucci, del dirigente radical Arturo Mor Roig y del sacerdote Carlos Mugica, todos ellos señalados en Militancia, y al poco tiempo asesinados por organizaciones armadas.
El hecho de que la revista Militancia no haya contado con publicidad de ningún tipo en sus páginas, provocó la duda razonable de que dicho órgano de propaganda terrorista fuera financiado con el dinero de los robos y secuestros que sistemáticamente practicaban las bandas criminales que Duhalde defendía, tanto sea prestando sus oficios jurídicos ad honorem como en su rol de apologista gráfico.
Concluido el conflicto armado de los años `70 y en pleno auge de la democracia alfonsinista de los años ’80, el personaje en cuestión tuvo el destacado y desvergonzado papel de ser fundador del grupo homicida MTP (Movimiento Todos por la Patria), el mismo que saltó a la fama por intentar efectuar un golpe de Estado a la democracia por medio de un ataque terrorista contra los cuarteles de La Tablada en 1989. El rol de Duhalde en esta organización armada ha sido confesado nada menos que por Enrique Gorriarán Merlo −jefe del grupo y ex miembro del ERP− en sus memorias, al destacar que la fundación del MTP “culminó en una amplia reunión −realizada en Managua en el ’86− en la que participamos alrededor de cincuenta compañeros. Ahí estuvieron [entre otros] Eduardo Luis Duhalde” (Gorriarán Merlo, Enrique. Memorias. 

De los setenta a La Tablada. 
Buenos Aires, Planeta, 2003, p. 479).
Cabe recordar que el cruento ataque de La Tablada terminó con la vida de once soldados y dejó sesenta heridos y mutilados.
Murió Eduardo Luis Duhalde. 

No fue ni un filántropo ni un paladín de los Derechos Humanos. 
Quien se vincula y colabora con agrupaciones que hacen de la bomba un argumento, del terror un método y de la muerte un medio, no puede ser nunca recordado como un moralista representante de las “buenas causas”. 
En efecto, la muerte de un hombre no puede borrar lo que en vida hizo: ni lo bueno ni lo malo.
La Argentina perdió a su secretario de Derechos Humanos. 

Se fue también un conspicuo aliado de aquel depravado terrorismo que en los años `70 regó de sangre nuestro suelo.
(*) Es autor del libro “Los mitos setentistas”. 

¿Dónde conseguir la segunda edición? Click aquí.
Email del autor: agustin_laje@hotmail.com
La Prensa Popular | Edición 95 | Viernes 6 de Abril de 2011
CRISTINA:



IDEOLOGÍA Y AUTORITARISMO.



Por Carlos Berro Madero.


Cristina Kirchner, está decidida a cobijarse bajo el manto de la ideología, con la que pretende proporcionarse a sí misma una dispensa moral e intelectual que la ponga lejos de toda condena social.
Con sus habituales eufemismos, intenta quitarle validez al fracaso que se le señala a su gobierno -que comienza a “boquear”-, encendiendo algunas “hogueras sagradas” que le permitan seguir inflamando el espíritu de sus seguidores y le den razones para colocarse en el Olimpo.
Un ideólogo suele ser casi siempre un infatuado que habla de cosas que considera “sublimes” en un lenguaje generalmente ininteligible con el que intenta “impactar” a sus semejantes. 
No tiene vergüenza, ni atiende las críticas que se le efectúan por la ineficacia de su naturaleza, sin aportar nunca soluciones prácticas para nada. 
Por el contrario, busca atajos para embrollar más cualquier situación que se presente complicada.
Así se comporta nuestra Presidente mientras predica como una “iluminista” del siglo XXI, condenando a la ciudadanía al delirio de sus vicios retóricos que promueven prácticas incompatibles con una verdadera democracia. El último “capricho” consiste en haber “ordenado” votar a sus diputados y senadores “a libro cerrado” la ley de traspaso de diversos servicios de transporte de la Nación a la Ciudad de Buenos Aires, sin someterse a diálogo alguno con el Jefe de Gobierno. 
Esto demuestra una vez más el estilo autoritario de quien sueña, acusa y subvierte el sentido de las instituciones, reemplazando la razón y el sentido común por sus delirios conceptuales.
Siendo una verdadera “camaleona social” (Mark Snyder), no le importa en lo más mínimo decir una cosa y hacer otra, si percibe que ello puede permitirle ganarse la aprobación de sus seguidores. 
Al mismo tiempo, ha manifestado en este caso, muy suelta de cuerpo, que sabe mucho de “transportes” porque en su juventud “viajaba en colectivo y en tren” (sic), mientras supone que Macri, por ser un “niño bien” ó un “tilingo” (Abal Medina y Aníbal Fernandez dixit), se movió siempre en “paquetes” automóviles familiares.
Una suposición infantil, muy común entre personas resentidas expresándose con un lenguaje propio de un reñidero doméstico. Pero claro, no podemos olvidar que los Kirchner crecieron desarrollando “sofisticadas” tesis sobre el dominio de una determinada clase social sobre otra, disfrazando de esta manera sus verdaderos propósitos de conquistar el poder a perpetuidad. 
Jamás tuvieron en cuenta nada que no estuviera contenido en su “egoteca” personal, como diría el escritor mexicano Jaime Martuscelli con su proverbial sarcasmo.
La Presidente pretendió siempre abolir toda distinción entre lo verdadero y lo falso, tratando de incrementar de cualquier manera el fanatismo de sus admiradores incondicionales, para convencerlos de que lucha por ideales casi “proféticos”, tratando así de acrecentar el “activismo” colectivo de sus adictos.
Así lo ha hecho una vez más, “reflexionando” sin continencia alguna sobre el Ingeniero Macri, tratando de encerrarlo en un camino casi sin salida. 
Primero, lo tentó con un acta de acuerdo eventual, proponiendo lo que se ha hecho evidente no tenía la menor intención de cumplir. 
Luego fue por más, retirando la policía que custodia los servicios en pugna y promoviendo finalmente el retiro de subsidios específicos, tratando de presentar al Jefe de Gobierno como un inepto incapaz de hacerse cargo de “sus funciones”.
Macri cayó en la trampa y cuando se dio cuenta que lo llevaban “arreado”, comenzó a recular como un redomón.
¿Por qué no pensó bien lo que estaba haciendo desde el principio?
¿Con quién creía que estaba tratando? ¿Con el arcángel San Gabriel?
¿Era una lectura tan difícil para hacer después de estos diez años de gobierno “K”?
Cristina ha sido hasta ahora un blanco complicado para apuntar porque vive de una prédica casi “divina”, negando todo criterio objetivo de la realidad misma.
Derrotarla no es fácil porque no busca la verdad ni la promueve. 
Solo pretende sostenerse a sí misma refutando todo lo que no “cuadre” a su único propósito: permanecer indefinidamente en el control del poder.
Un ideólogo procura colocarse siempre más allá del juicio de sus semejantes, construyendo una fábrica de explicaciones sin sentido alguno para terminar convirtiéndose en una fuente de problemas para quienes sufren sus consecuencias.
La vanidad prepotente de Cristina nos deja en un escenario de extrema desolación, porque la democracia y la república exigen en la resolución de sus problemas un mínimo de buena fe. La Presidente no parece haberla tenido, haciendo gala una vez más de su apego instintivo al autoritarismo.
Macri tendrá que armarse de coraje y aprovechar esta experiencia para el futuro: con el kirchnerismo no debe esperarse diálogo alguno, sino aprender a combatirlo. Es la única manera de “plantarse”... firmemente frente a su despotismo ideológico sin límites. Mientras tanto, sospechamos, fundadamente, que habrá más capítulos del mismo tenor en el futuro próximo.
carlosberro24@gmail.com

jueves, 5 de abril de 2012

Informador Público .



¿Corrompe . . . 

            el  poder?


Si analizamos el verdadero significado de las palabras que llevan el título de este escrito, todos de alguna manera aspiramos a tener poder y todos en alguna medida hemos hecho actos corruptos en menor o mayor grado.
¿Quién no quiere ser jefe del departamento?
Quién no quiere un mejor puesto?
¿Quién no se ha 
pasado una luz amarilla? ¿Quién no trata de reducir el pago de impuestos? 
¿Cuántos periodistas han alterado o dicho verdades a medias para sus propios intereses?
Sin embargo dicho lo anterior, y comprendiendo que no existen personas perfectas, cuando hablamos de corrupción o de corruptos nos referimos mas que todo a aquellas personas que cuando ostentan el poder se extralimitan y hacen gala además de actos corruptos, lo que es muy distinto, porque se supone que quienes están en el poder son los primeros que deben de darnos el ejemplo.
De allí que vale la pena comentar lo que se dice y se ha dicho acerca del tema propuesto en este artículo, una sentencia que no podemos obviar es la expresada por Lord Acton en el siglo XIX cuando dijo: 
“El poder corrompe y . . .                               el poder absoluto corrompe absolutamente 
Otros, en cambio, piensan que son los corruptos que se desinhiben y dan rienda suelta a sus deseos cuando están en el poder los que hacen gala de esta actitud y, Karl Lowenstein (1891-1973) en su “Teoría de la Constitución” habla del “carácter demoníaco” del poder, y la necesidad de limitarlo por el hecho de que quien lo ostenta tiende a excederse y a abusar del mismo.
Algunos estudios modernos llevados a cabo sobre este tema nos empiezan a aclarar ciertas cosas, por ejemplo, un estudio hecho por Dacher Keltner, un psicólogo de la Universidad de California en Berkeley, determinó que :
“Cuando se otorga poder a las personas, básicamente estas empiezan a actuar como idiotas. 
Coquetean de manera inapropiada, bromean de forma hostil, y se convierten en personas totalmente impulsivas.”
La Revista “Muy Interesante” menciona otro estudio en un artículo titulado: 
“¿Por qué el poder corrompe?” 
El artículo se basó en un trabajo que publicó la revista Journal of Experimental Social Psychology, el estudio que fue llevado a cabo por tres universidades estadounidenses muestra que existe una relación entre la categoría y el nivel de autoridad de un puesto de trabajo y que la gente con bajo estatus que ocupa puestos de mucho poder tiende a degradar a los demás. 
(En este particular el presidente Chávez en Venezuela es un ejemplo de muchos de estos autoritarios que vienen de estratos bajos y que actúan de esta manera)
Además señala el artículo que “Los resultados de la investigación explicaría por qué los oficinistas pueden parecer groseros o incluso por qué los guardias de la prisión de Abu Ghraib humillaron y torturaron a los prisioneros en Iraq.”
Nathanael Fast, profesor de la Escuela Marshall de Negocios de la Universidad de California del Sur (EE UU) y coautor del trabajo explicó que los resultados revelaron entre otras cosas que: 
“Los individuos con roles de alto poder y baja categoría eligieron actividades más humillantes para sus socios”. 
“Los sujetos con alto grado de poder y categoría alta eran, sin embargo, muy agradables con los compañeros.” 
“Nuestros hallazgos señalan que la experiencia de tener poder sin categoría, ya sea como miembro del ejército o como un estudiante universitario que participa en un experimento, puede desencadenar comportamientos que humillan a los demás”. Sin embargo, Fast admitió que no se puede generalizar ya que muchas personas en esa situación tienen un comportamiento atento con los demás.
http://www.muyinteresante.es/ipor-que-el-poder-corrompe
Se dice que a los corruptos se les reconoce fácilmente porque de la “noche a la mañana” se hacen de fortunas que antes no tenían, un sitio en Internet nos describe el perfil de un corrupto de la siguiente manera: “El sujeto es un maestro para aparentar lo que no es. 
Veleidoso y narcisista, superficial y acomodaticio, frívolo y lujurioso. 
Vale reiterarlo: aparentar lo que no se es. Una verdadera estrategia del camuflaje que le da pingüe ganancia en círculos de poder.” Y más adelante añade: “No soporta la crítica y mucho menos que se le insinúen como corruptas sus actitudes. 
Contra ataca de inmediato, insulta si es necesario, muestra su ira y su orgullo herido. 
Hace del honor una bandera con el serio riesgo que se transforme en mortaja.”
http://www.hacercomunidad.org/component/content/article/38-general/396
El poder corrompe, claro que sí, pero esto ocurrirá siempre y cuando las personas posean las características necesarias para ser corruptas, está visto que no todos los que ostentan el poder lo son.
Nosotros identificamos a unos cuantos. 
Carlos Vilchez Navamuel.
¿Lo hizo usted? . . .
Cuidado,  andan por aquí. . .

Defender o marginar a Boudou,


el dilema de CFK‏.


Si en vez de ayer, el juez federal Daniel Rafecas hubiera ordenado el allanamiento del departamento propiedad de Amado Boudou en Puerto Madero para el sábado o domingo de la semana que viene, éste hubiera estado a cargo del Poder Ejecutivo. El escándalo hubiera escalado entonces mucho más. Es que, para esa fecha, CFK viajará a la Cumbre de las Américas en Cartagena (Colombia). Este ejemplo muestra la gravedad institucional de la situación que se está creando. En la edición impresa de Perfil del domingo pasado, Rafecas sostuvo que son débiles las pruebas contra Boudou en el caso Ciccone. Pero ayer se comprobó que Alejandro Vanderbroele pagó expensas de uno de los departamentos del vice.
Con la crisis firmemente instalada, todos miran a la Presidente, cuya actitud hacia su compañero de fórmula, desde que estalló el escándalo, tiene sus matices.
Al margen de que la relación entre ambos estaría profunda y tal vez irreversiblemente dañada, la Presidente tuvo gestos públicos de disgusto hacia Boudou, por ejemplo, durante su discurso inaugurando el 1 de marzo las sesiones del Congreso. 
En los días siguientes, otras sutiles señales hicieron pensar a algunos analistas que la mesa chica del Gobierno se estaba inclinando por ir marginando al vice del centro de la escena. 
Un hecho político confirmó que esta operación se puso en marcha: Boudou dejó de participar de las reuniones en Olivos para decidir los pasos a seguir en el Senado, siendo desplazado en el tratamiento de estos temas con CFK por Miguel Ángel Pichetto. 
Todo indica que, acorralado, aquél aceptó su marginación y se limita desde entonces a cumplir un papel protocolar en la Cámara Alta.

No dar el brazo a torcer.
Pese a que en Olivos el consenso es unánime en cuanto a que Boudou es un cadáver político, en la última quincena hubo un cambio en la conducta presidencial. 
El sábado 24 de marzo pasado, Boudou estaba por subirse a un avión para una gira de una semana por Corea del Sur y otros países. Pero a último momento, habría recibido la orden presidencial de quedarse en el país. 
Al parecer, en Olivos se habría pensado que la ausencia del vice en una semana de debates importantes por la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y el traspaso de los subtes sería interpretada como la admisión oficial de que el Gobierno está golpeado por el caso Ciccone.
A partir de entonces, Boudou fue convocado a los actos encabezados por Cristina, en un evidente intento para demostrar que la Casa Rosada no está a la defensiva y que la investigación judicial no afecta al cristinismo. Se trata de una actitud política que cierra con la tendencia kirchnerista a no tomar en cuenta las críticas ni aceptar errores.
De continuar así las cosas, CFK continuaría al menos por ahora defendiendo públicamente a su vice a través del lenguaje visual, o sea, teniéndolo al lado. 
A favor de esta actitud está el hecho de que, con la oposición en el Congreso en franca inferioridad numérica, el riesgo de un juicio político es inexistente. 
La pregunta para la etapa que se inicia es si la actitud de CFK cambiará en el caso de que Boudou sea citado a declarar por Rafecas. Todo indica que no. 
Algunos conocedores de la psicología presidencial aseguran que el mayor factor de riesgo para el jaqueado ex Ministro de Economía sería que las encuestas indiquen a su cercanía con Cristina como una causa para la baja de la imagen positiva de ésta. 
De ocurrir esto último, es previsible que vuelvan las versiones sobre una licencia o, hasta las más dramáticas referidas a la hipótesis de la renuncia.

martes, 3 de abril de 2012

ANTI-DESARROLLISMO.


por Jorge R. Enríquez *


No faltaron, en los años iniciales del kirchnerismo, algunos analistas muy poco lúcidos que describían la política económica del gobierno como desarrollista.

Si ese brillante Presidente, y quizás el último gran estadista que tuvo nuestro país, que fue Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio vivieran, seguramente se sentirían ofendidos por esa calificación. 
El desarrollismo fue una corriente política que promovió intensamente la inversión, sobre todo en energía e infraestructura, para lo cual alentó la aplicación de capitales nacionales y extranjeros.
Uno de sus principales propósitos fue lograr el autoabastecimiento petrolero, lo que finalmente pudo conseguirse. 

Para eso, se alentó la inversión genuina mediante la seguridad jurídica que consiste en algo tan simple como lo es contar con la existencia de reglas claras y garantías de respeto a los capitales que vinieran con esa finalidad.
El kirchnerismo es, podría decirse, un "antidesarrollismo", porque consiguió en pocos años terminar con el autoabastecimiento petrolero y gasífero.

 ¿Cómo obtuvo esa hazaña en tan poco tiempo? 
Mediante el uso de un capitalismo de amigos y un "populismo energético" que no podía tener más que este triste final.
El gobierno acaba de tomar nota de lo que desde hace muchos años le vienen anunciando los expertos en cuestiones energéticas: que la producción nacional es cada vez menor y que las importaciones son cada vez más grandes, lo que genera (y este es el origen de la preocupación oficial) serios problemas fiscales. 

Entonces, fiel a su libreto habitual, salió a buscar contrincantes. 
Decidió que el enemigo público nº 1 es ahora YPF y les ordenó a algunas provincias que les retiraran parte de las concesiones, por no invertir.
Es cierto que invirtieron muy poco, pero el padre de la criatura se llama Néstor Carlos Kirchner, quien, con la excusa de "argentinizar" a YPF, introdujo como accionista a un empresario vinculado a él, Enrique Eskenazy, dueño del Banco de Santa Cruz en los años noventa, justamente en la época que el "progresista" Kirchner lo privatizó cuando era un fervoroso menemista. 

¿Cómo entró este banquero austral a un negocio que desconocía completamente? 
Sin poner un peso.
Con la bendición del ahora "eternauta", se arregló que el pago de las acciones se hiciera con los dividendos de la empresa. 

Por lo tanto, en lugar de reinvertir las ganancias en exploraciones, la compañía repartió jugosos dividendos para pagar la entrada en ella del amigo de Kirchner. 
Ahí está la madre del borrego, junto con una irresponsable y demagógica política de mantener congeladas las tarifas.
El resultado de ese cocktail no podía ser otro que el que a la postre se produjo.
Ahora, no saben qué hacer para arreglar ese embrollo y empiezan por lo primero que les sale: buscar o, mejor dicho, crear enemigos del "modelo nacional y popular". Lo curioso -y patético- es que en esta oportunidad los enemigos son los que hasta ayer nomás eran los amigos íntimos. Como escribió el periodista Carlos Pagni hace unos días, hemos pasado al "capitalismo de ex amigos".
¿Qué capitales se atreverán ahora a invertir en el campo energético en la Argentina? 

Sólo los que aporten empresarios piratas que, al amparo del poder, realicen arreglos para llevarse una ganancia rápida.
No es esto lo que necesitamos. 

Es imprescindible respetar los contratos y dar un marco de seguridad jurídica integral, sin el cual no llegarán las inversiones cuantiosas y de largo plazo que el sector necesita. 
Pero en el universo K esos elementos no se encuentran, ni hay señales de que se busquen.

El autor es abogado y periodista Viernes 30 de marzo de 2012
Dr. Jorge R. Enríquez
jrenriquez2000@gmail.com
twitter: @enriquezjorge 

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Opinión- YAYO H- 


Si mapeáramos la Argentina, a simple vista lo que veríamos es: que se ha roto el tejido de la Convivencia
porque la práctica más usual en todo orden vertical, de arriba hacia abajo y ascendentemente, tanto como en lo horizontal desbordando por los costados, ha sido la Intolerancia. 
Sucede con el peatón y el taxista, tanto como con la Presidenta y los Medios que no le resultan complacientes.
Si el Cristinismo negocia con un sector de la UCR, o con pejotistas disidentes, en esta coyuntura capitalina metropolitana, es un tema menor. 

Las cosas no pasan por ahí. 
Cuando pensamos el País no lo hacemos imaginando los subtes, o los colectivos. Pensar así, o que nos impulsen a pensar solo en ello, implica caer en un nuevo error que nos empantana.
El país real es otro, y al parecer no figura en las decisiones actuales de los líderes que mandan. 

Una simple abstracción, nos conduce a la mediocridad en que nos encontramos detenidos, solo porque el Poder nos indica la importancia de hechos que comparados con el resto del país, no serían tales.
El Gobierno Nacional, debe reencausar su gestión.

 Sacarlo de metodologías discursivas y enfrentar de plano, haciéndose cargo, la demanda creciente de diferentes sectores dinámicos. 
Hacerse cargo, además, de cada uno de los frentes que se fueron agrietando desde principios de este año, por improvisación, auto-confianza, egocentrismo político, o imprevisibilidad, (las razones aquí también pasan a ser menores ante la fuerza de otras verdades reclamantes), más el arrastre de demandas que existen de larga data.
Como Gobierno, debe ser claro respecto a temas laberínticos, asumir o tomar distancia dejando culpables con nombres y apellidos, acerca de varias causas, Funcionarios y el grupo Cirigliano TBA, el colapso político de 51 muertes y de cada familia, de Ciccone calcográfica y del Vicepresidente de la Nación. 

Abandonar la señales de humo acerca del tema Malvinas (ya que este es un derrotero de Estado que se podría comenzar ahora con inteligencia, antes que repetir caminos hacia la nada como se está haciendo), y como si fuera poco el Poder debe entender ahora antes que sea tarde, que cualquier intento de reelección por iniciativa propia, o ya sea que se trate de un tema que los nefastos medios enemigos hayan inventado, no es otra cosa que acercarse poco a poco a un despeñadero.
Se debe ser consciente que a este paso, no da el cuerpo, o el cuero, para reelección alguna. 

Ni debería intentarse, siquiera. 
La inmoral ocurrencia preñó, recordemos, la década del 90.
El Gobierno actual tiene mucho que corregir y si practica la habilidad y la razón tiene con qué hacerlo de aquí al 2015. 

El país no es un campo de batalla y gobernar no exige una actitud parecida a una guerra. Más aun, la peor batalla en las urnas ni siquiera son las enunciadas, la peor batalla es aquella en la que el gobierno no parece reparar; 
La inflación, madre de todas las batallas, un tema que no tiene una lógica directa con cerrar o limitar las importaciones, ni crear de la noche a la mañana una “sustitución” propia, para que los dólares no sigan fugando, sino que antes tiene proporciones inconfesables con el mercado interno y el bolsillo de cada argentino. 
O sea, el desgaste está llegándole al gobierno, no por lo que hace o lo que dice que hace, sino por lo que evidentemente no reconoce como mal, aunque aún no observe el impacto de la inflación en la magnitud real todavía, en tanto ya ha comenzado a mellar a cada asalariado.
En lo político estructural, algo ha cambiado, por caso, creer que como Oposición ya no hay enfrente muchas opciones, ese plano intelectual se esfumó lentamente y se van insinuando con claridad Macri, Scioli, Moyano, esto más allá de los gustos y pareceres y de los fines y probabilidades de cada uno. 

Se detectan como opciones opositoras firmes ya que en los últimos 3 meses el mismo Gobierno se encargo de terminar de construirlos, y darles fuerza unívoca. 
Si algo les faltaba, el Gobierno lo hizo. 
Nadie dice aquí que cualquiera de estas oposiciones serán mejores, solo que a su modo son diferentes. 
Y los argentinos no votan por las Mejorías, sino por los Distintos.
De aquí al 2015 falta, y si bien pueden ocurrir situaciones hoy no imaginadas, el Paisaje Municipal también irá despertando de su letargo, están trabajando en lo suyo. 

Y con seguridad, presentaran opciones que irán fortaleciéndose y que por ahora reposan. 
El resto, lo hará cada Partido, ya que para eso sirven llegado el momento, cada dos y cuatro años, reviven.
Este Ciclo Mandatario en el vértice más alto de la pirámide política tiene cosas por hacer, pero al mismo tiempo hay que saber verlo como tal, en lo espacial, en lo temporal, en lo situacional; 

ya es un Ciclo Cumplido. La lectura Social Ciudadana por afuera del Gobierno es una. 
La lectura desde el Gobierno es otra, está impedida de ver tanta vastedad. 
Se ha quedado a vivir su mundo propio por los rincones.
Resta considerar si de aquí al 2015 terminaran de ordenar La Casa o si quedara más trabajo para los nuevos inquilinos. 

Que podrán ser sucedáneos del gobierno o no. 
Pero que con certeza, deberán enfrentar problemas que no han sido resueltos, y queda claro, que ya no solucionaran. 
Hay un error considerable si por un minuto alguien cree que se han construido políticas de Estado persistentes, o que lo hecho es parte de lo que el país necesita, hubo aciertos, también impolíticas equivocaciones.
De continuar así, quedara un contenido nostálgico- ideológico que no tendrá más destino que el de desvanecerse con los años. Pudieron haber hecho historia. 

Ahora tienen la oportunidad de cerrar el ciclo de un Gobierno más, lo que por tratarse de Argentina, no es poco.
Respetando el supuesto de que éste sea un Gobierno progresista, sería bueno reparar en las razones de Gramsci, ya que descarto que muchos funcionarios o militantes propios, lo habrán leído, en cuanto a que "todo Estado es ético en cuanto que una de sus funciones más importantes es la de elevar a la gran masa de la población a un determinado nivel cultural y moral".
Una argumentación, imposibles de visualizar desde aquí.
Digamos más bien que un Gobierno, es lo que elige para que lo rodee.
YAYO HOURMILOUGUE.
LA 5 PATA.

lunes, 2 de abril de 2012

EDITORIAL:

  EL  ESCAYOLADOR Y  SU REINA

    por el Lic.  Gustavo Adolfo Bunse   28/3/2012.


¿ Se habrá dado cuenta ella, en medio de sus vapores de vanidad… que al país le está haciendo ruido su viga maestra ?


¿ Habrá percibido que hay una sensación de descalabro e indefensión en la sociedad toda, que hace flotar un clima de precolapso moral ? 
Es evidente que si. 
 Algo debe haber olfateado.
Sus últimos “atriles” muestran el enorme calibre de sus improvisaciones … sus inauditas postergaciones y sus infantiles simulaciones.
Como si cada día le enyesaran una parte … el país se parece mucho a un pobre cuerpo escayolado por etapas.
Una especie de personaje condenado en el Egipto de Tutmosis II a quien están sometiendo - en vida - a un proceso de momificación muy lento.
Una silueta que se mueve cada vez con mayor dificultad y que, con las inmovilizaciones periódicas que va recibiendo… aún se arrastra…
Una verdadera explosión volcánica de prohibiciones, interdicciones y trabas… empieza a derramar sus cenizas sobre quienes hemos leído la Constitución Nacional, dejándonos a todos estupefactos.
Es por algo… de lo que nadie habla.
Hay una crisis… hay un precolapso… se huele… se respira… se sabe y se oye en cada diálogo cotidiano… y lo que es más grave… circula ya con un miedo metafísico terrible… porque a cualquiera le cabe… que puedan aplicarle el nuevo aborto de la naturaleza denominado Ley Antiterrorista.
A cualquiera y con cualquier excusa …
Pues para eso… esta hecha esa ley.
Para poner a raya la crítica, la libertad de acción y la libertad de la palabra .
Frente a un panorama de crisis… tal como le ha enseñado su difunto esposo, ella reacciona del peor modo
 a) Con Agresión 
 b) Con Desdén.
Como marco a este escayolamiento… otra vez ha caído sobre la sociedad una niebla de inseguridad pública que atraviesa a todos y que se suma a la referida ley antiterrorista…pero no para que los delincuentes se sientan amenazados por ella. No. 
Esa ley no es para ellos.
Para ellos… no se hizo ninguna nueva.
Ella reforma todo… su rostro, sus carteras, su cuenta en Suiza… todo
El Código Civil el documento de identidad… los vuelos a Malvinas… todo
Pero el Código Penal… que ahora podría cambiarlo de un plumazo, no.
Ese no. 
Ese lo deja igual o le hace una cosmética de género.
No vaya a ser cosa que los delincuentes dejen de votarla y por esa única razón… pierda gratuitamente una parva de apoyos.
Jamás… ella va a condenar la grave inseguridad pública que por enésima vez se perpetra bajo sus narices, como si fuera un hábito galvanizado al amparo de sus caprichos.
Para que lo haga… debería ocurrir algún episodio en su propia familia.
¿ Hará falta es que se le metan en la casa de un Ministro… o peor…. que la intercepten a la esposa, la violen… y le manden a unos de sus hijos en una caja de zapatos ?
La República sin contrapoderes… navega al garete.
Los otros dos poderes del Estado… se hallan bajo su férreo control…
… y con este panorama , el evidente sistema feudal en el que nos hemos convertido … se puede ver en todo su esplendor.
Todos los discursos de sumidero… que le han quedado como reserva a esta mujer… después de casi 9 años, siguen siendo una espantosa pieza retórica sin el menor lustre.
Casi un gongorismo en su faceta más absurda.
El aumento infernal de su patrimonio…. ya tiene la mirada de los diarios internacionales. Cuando se encontró con las cuentas de su marido… ni siquiera atinó a pensar que eso no era normal.
No. Lo que se le pone adelante recibe el tratamiento de una Caterpillar.
Heredó una cantidad extravagante de dinero y bienes. 
Y es obvio que jamás se pregunto de donde salía…
De cual lugar surgía el dinero a raudales que diariamente era arrojado al cubrecama de su alcoba.
Ha usado el centro del poder, disponiendo indiscriminadamente de las raíces más profundas de la información del Estado.
Llevó la retórica a un grado paroxístico.
Lo retórico, como máscara, le sirvió siempre para huir de lo esencial y para no ofrecer un bledo en materia estructural.
Se reduce a arrojar a toda la sociedad, como un goteo… la repetición de cien vulgaridades, con la banalización de la muerte en una masacre y con el fomento de la ignorancia de cualquier plan correctivo .
Por eso, el discurso sigue siendo… cada vez, el mismo de antes :
Un catálogo de expresiones de deseo, un listado de “buenas intenciones” que son la careta de la nada. 
Es la “retórica” de la familia.
Para escayolar la República tiene un escayolador.
El escayolador es un tipo vulgar. 
un homínido… sin luces.
Un autómata que ejecuta sus órdenes como Secretario de Precios y como verdugo ambulatorio para arrasar el ejercicio de la libertad de comerciar consagrada en la Constitución.
Un insultador con perdigones… a cualquier nacionalidad, discriminador a quien sea gordo,… o tenga facetas antropométricas que a él le repugnan.
Vituperador de gobernadores rastreros… incapaces de reaccionar.
Descalificador de vidas y haciendas… acróbata de la ordinariez.
Un escayolador… más allá de su graciosa contorsión obediente… más allá de su ridiculez operativa ... que sueña con un imperio devastado por sus designios… más allá de sus gritos… de mercader de la infamia… que es un mero brazo ejecutor de las órdenes de la reina… muy hábil para concentrar culpas que - en verdad - le corresponden íntegramente a ella.
Un adalid “non sancto” … de una política de filibusteros del poder… un advenedizo con una aparatosa perspectiva de mujaidín que necesita dar ese perfil un poco más… sabiendo que de ese palio no se retorna fácil.
Así pues… viola la ley, viola la Constitución… y viola su propia dignidad.
Pues ella lo comanda con un joystick.
Y lo observa orgullosa desde el fárrago de anuncios que nos escupe a borbotones prometiendo remediar problemas … sin mover uno solo de ellos … y batiendo todos los récords de los grandes anunciantes de ilusiones. Riega a la sociedad y la satura con anuncios que nadie se ocupará de verificar, desde créditos hipotecarios a precio de alquiler hasta inversiones llovidas a raudales por la munificencia mas extraña.
Es la técnica extremadamente fácil… de los fabuladores.
No exenta, sin embargo, de una impresionante subestimación de la gente.
No exenta, sin embargo, de un sufrimiento mayúsculo que, al soportar al escayolador… se lleva puesta a la sociedad… en pedazos
Lic Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar 
TENSIONES 
CRECIENTES ENTRE:
IDEÓLOGOS 
Y 
“APROVECHADOS”
Por Carlos Berro Madero.
El kirchnerismo comienza a recorrer lo que podría ser eventualmente el final de su tiempo, desdeñando cualquier método de gobernar que haya sido probado con éxito en alguna parte.
Constituye una tropa que avanza pesadamente representándose “como un animal complejo, mendaz, artificioso e impenetrable” (Nietzsche), que se ha inventado para sí una “buena conciencia” con la que parece gozar del espectáculo grandilocuente en el que vive.
Ya no se trata solo de dar “manotazos de ahogado” (el Banco Central ha sido puesto finalmente de rodillas) o vociferar arengas declamatorias. Ahora comienzan a forzar toda clase de circunstancias “excepcionales” (Malvinas y el cepo a las importaciones entre otras), para sostener su “causa” y guardar fidelidad a un pensamiento que pretende retener un escenario que se retira por sí mismo y terminará sumergiéndolos muy pronto en una gran oscuridad.
Mientras tanto, siguen calumniando despreciativamente con estupidez patética a quienes se les oponen, a través del programa televisivo 678, de los monólogos “engolados” del relator de fútbol Víctor Hugo Morales y de algunas “gargantas” oficialistas contradictorias como Abal Medina, Daniel Cameron y el mal hablado e insólito Guillermo Moreno.
Uno de los blancos “móviles” parece ser Mauricio Macri. Si todo sigue como hasta ahora, es el “elegido” para forzarlo a ejecutar el trabajo sucio que el gobierno no quiere o no puede hacer con la administración de los subtes y los colectivos, fomentando de paso un estéril enfrentamiento entre provincianos y porteños.
Otro caso es el de YPF y las petroleras, a las que se acusa de no invertir, algo imposible de comprobar dado el nivel de falsedades esgrimidas, acompañado del servilismo de algunos gobernadores de provincias hidrocarburíferas que presionan a su vez para tratar de congraciarse con la “reina” y ver si “de rebote” sacan algún rédito personal.
Resulta casi imposible a esta altura de los acontecimientos tener esperanzas de un diálogo civilizado con ellos. Incluida, claro está, la Presidente, que solo se “comunica” mediante una incontenible arrogancia con la que pretende tapar la desesperación de crecientes sectores de su propio rebaño.
Su omnipotencia ha traspasado todos los límites y parece estar convirtiéndose en una figura casi “mítica”, principalmente para los púberes integrantes de La Cámpora, que son su principal sostén.
Sigue hablando todos los días sin parar (creyendo que la tarea de gobernar es ésa), usando frases que “suenan bien” en relación con cuanto tema irrelevante exista, mientras la realidad que nos acosa espera alguna señal de su parte sobre la crisis a la que nos ha arrastrado su gobierno. Una crisis que hace algunos meses le hacía decir muy oronda que no nos llegaría, porque estábamos “blindados”.
Ha logrado así que comencemos a vivir en un estado de irritación cotidiana, mientras ellos luchan por el poder absoluto, intentando arrojar por la ventanilla todo lo que les resulta un lastre.
Mientras tanto, las dos fracciones que componen el “movimiento”, los “ideólogos” y los “aprovechados”, se están disputando los retazos de una manta que de tanto sufrir tirones promete dejarlos en harapos.
Los primeros, están dispuestos a ir hasta el final, imaginando una sociedad que solo existe en los libros de cuentos (¿“bolivarianos”?). Los “aprovechados”, en cambio, algo menos fanáticos y que deben haber satisfecho ya con creces algunas expectativas materiales (como ocurre siempre en casos similares), comienzan a temer que se hayan dado pasos demasiado largos y riesgosos.
En ese terreno se dirimirá el futuro del “movimiento” casi con seguridad.
Esto les alcanza a muchos empresarios, dirigentes gremiales y algunos miembros del partido peronista tradicional que se acercaron al calor de la “chimenea” kirchnerista y hoy comienzan a sentir su propia ropa chamuscada.
Estamos recorriendo el camino inhóspito al que arribamos por la ineficiencia del gobierno. Por ahora, los “ideólogos” tensan la cuerda. En un estado mental casi etílico, suponen que la realidad puede ser aún “manipulada”.
El agujero negro de los gastos de importación de energía (que este año serán estratosféricos), los subsidios otorgados sin discriminación alguna y la demanda de obras públicas prometidas -que se ejecutan con sobreprecios asombrosos-, sumados al despilfarro dispendioso de los “feudos” provinciales y municipales -que aumentan en progresión geométrica-, son la punta de un iceberg que avanza a toda marcha hacia la línea de flotación de la “nave insignia”.
Por otra parte, se percibe que la productividad de la economía está resultando insuficiente para responder a la estimulación artificial de la demanda, y esto “ahoga” el superávit fiscal y el flujo de “caja”.
No hay soja, “ni niño muerto” (como dicen en España), que aguante este tren: la inflación sigue su marcha inexorablemente, empujando más ciudadanos a la marginalidad.
Solo nos resta agregar que hay cierto tipo de “transformaciones” en este mundo –como las que persigue el kirchnerismo-, que reflejan casi siempre el nivel de descomposición que emerge de la conducta desquiciada de sus protagonistas.
Siempre, un poco antes o un poco después, el camino termina en estos casos frente a una pared infranqueable.
A partir de allí, no hay más remedio que “barajar y dar las cartas nuevamente”.
¿A quién le tocará hacerse cargo de esta tarea? ¿Cuándo y de qué manera?
carlosberro24@gmail.com