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lunes, 16 de julio de 2012

Un principio, con triste final . . .

Cristina y su 
Guerra total.
Enrique Guillermo Avogadro .

“La guerra total tiene mil frentes; en tiempos de una guerra así, todo el mundo está en el frente, aunque nunca haya pisado una trinchera ni disparado un solo tiro” Ryszard Kapuściński.


¿Qué significa pensar en la guerra? 
La realidad de la guerra no es sino un mundo 
de máxima y maniquea reducción que elimina 
todos los colores intermedios, suaves y 
cálidos, para reducirlo todo a un agudo y 
agresivo contrapunto, al blanco y al negro, a 
la más primitiva lucha entre el bien y el mal. 
¡Nadie más cabe en el campo de batalla! 
Tan sólo el bien, es decir, nosotros, y el mal, 
sea, lo que se enfrenta a nosotros, y lo 
que metemos al por mayor en la nefasta 
categoría de “enemigo”.
 Obviamente es así en el onírico universo 
construido por la señora Presidente y 
alrededor de ella, en ese escenario donde la 
permanente confrontación es el 
instrumento elegido para lograr el objetivo 
final. 
Éste, tal como lo explicó en su discurso del 
lunes pasado en Tucumán, mientras 
festejaba el tiempo transcurrido desde el 
venturoso 25 de mayo de 2003, se define a 
la unidad nacional, tan deseada, como el 
encolumnamiento de todos los argentinos 
detrás del virtuoso “modelo”. 
A partir de allí, quienes no se sumen a su 
histórica gesta son y serán combatidos con 
todos los medios del Estado, siempre al 
desembozado alcance del deseo imperial.
Al masivo y abusivo uso de la cadena nacional de radio y televisión -¿no le recuerda a Goebbels, Ministro de Propaganda de Hitler?- se sumó ahora la pública confesión de un delito, la violación del secreto fiscal, y la transparente y obscena utilización de todos los medios disponibles, sean legales o no, para someter a esos adversarios que, en el imaginario de doña Cristina y sus secuaces, combaten contra la pretensión de “venezuelizar” a la Argentina.
Su amigo y socio en oscuros negocios, el 
papagayo caribeño, comete, desde hace 
años, los mismos estropicios en su pobre 
país. 
El sistema de gobierno de don Hugo Chávez 
Frías, y su objetivo de perpetuar su 
“socialismo del siglo XXI” en el poder, ha 
incluido siempre la persecución a la prensa 
independiente, el encarcelamiento y la 
Congreso y el sometimiento de la Justicia, 
rodeándose de unas fuerzas armadas cuyo 
generalato ha sido corrompido hasta el 
tuétano, con prebendas asignación de 
cuotas en el mercado de las drogas.
La viuda de Kirchner, inspirada por el Chino 
–por aspecto y por ideología- Zanini, no ha 
llegado aún a esos extremos, pero va en 
camino de hacerlo. Mientras tanto, la 
ciudadanía no ha tomado conciencia y mira, 
impertérrita, cómo se avanza en el proceso 
de cambiar la Constitución que nos rige –aún 
la que surgió de la reforma de 1994- por 
otra, que implante conceptos tales como la 
limitación a los derechos personalísimos, 
incluido el de propiedad. Si bien hoy la 
matemática, que requiere de dos tercios de 
las cámaras legislativas para resolver la 
necesidad de la modificación, no parecen 
favorecerle, no hay que descartar que 
reverdecidas banelcos vuelvan a funcionar 
para convencer a los más díscolos: el ex Hº 
Congreso ha perdido, en estos años, cuanto 
pudo tener que mereciera ese tratamiento.
 Ese es el objetivo, y no otro. 
Todo lo demás sólo sirve para un propósito: 
permitir que la dinastía política fundada por 
doña Cristina –el “kirchnerismo” está tan en 
el arcón de los recuerdos molestos como el 
mismo peronismo- logre imponer su voluntad 
de transformación, traspasando el mando, 
cuando ello ocurra, a alguien capaz de 
continuar en ese camino. 
Vuelvo a recomendar, para entender qué 
pretende este grupo que rodea a la señora 
Presidente, “El Partido: secretos de los 
líderes chinos”, de Richard McGregor 
(Turner, Madrid, 2011). Recalco que no se 
trata, a mi entender, de una dinastía de 
sangre sino política, por lo cual es inútil 
mirar qué hacen Alicia, Máximo o hasta 
Florencia Kirchner; el sucesor deberá ser 
alguien elegido para perfeccionar aquí lo 
mismo que el autor describe allí.


La concepción autoritaria, radial, unitaria y centralista del poder que el Gobierno ejerce se endereza sólo a ese propósito: terminar, para siempre, con el peronismo y todos los demás partidos, para que el “modelo” pueda ser ejecutado sin cortapisas de ninguna índole, sea ideológica, personal o territorial. El desconocimiento de los fallos de la Corte Suprema, la persecución a los medios independientes, la conformación de un conglomerado mediático sin precedentes, el abuso de la propaganda oficial, la pública demostración de la descarada utilización de la AFIP para la persecución de los díscolos o disconformes, el exilio de los amigos de don Néstor (q.e.p.d.) y la progresiva represión a los negocios de éstos, el sostenimiento a ultranza de repudiadas espadas -como donPatotín, don Guita-rrita, don Echegaray, don Anímal y varios más-, el férreo cerco a la información oficial, la negativa a dar conferencias de prensa, la utilización de los gobernadores para realizar el ajuste, inclusive la persecución y la eventual destrucción del campo, nuestra principal fuente de ingresos, no son tanto una muestra del desprecio que la “mesa chica” que rodea a doña Cristina siente por la opinión pública sino, principalmente, los instrumentos indispensables para que ese núcleo duro pueda actuar en el sentido indicado, es decir, la guerra total para transformar a la Argentina en lo que creen que debe ser.

Aunque continúe ausente reacción pública 
de la clase media frente a tales abusos, 
la construcción del futuro que anhela ese 
grupete de iluminados tiene, todavía, 
algunos condicionantes: la economía y el 
control de la calle. Si ambos fallan, y la 
torpeza y la ignorancia de quienes operan 
–no conducen- la primera están indicando 
que así será, la perpetuación del “modelo” 
dependerá de la represión a la protesta 
y, en ésta, todo le estará permitido. 
Falta saber hasta qué extremos estarán 
dispuestos a llegar en ese terreno; no 
resulta inimaginable, hoy, un escenario de 
violencia generalizada, con todas sus 
previsibles consecuencias, y cuánto tienen 
que ver con este planteo los pactos 
firmados con los bolivarianos -que 
permitirán acceder a las armas de Irán, 
de Rusia y de China- es algo que está por 
verse.
En otro orden de cosas, es literalmente 
falso que el mundo se nos haya caído 
encima, como le gusta repetir hasta el 
cansancio a la viuda de Kirchner. 
Por el contrario, los precios record que
está obteniendo la soja, la tendencia a 
cero en las tasas de intereses 
internacionales, la recuperación de Brasil 
y el módico impacto de la crisis en 
China e India, son signos claros del 
viento de cola que aún infla las velas 
de toda América Latina; 
para demostrarlo, basta mirar alrededor 
observar cuánto pagan los demás países 
Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Colombia y 
hasta Ecuador- por los préstamos que 
obtienen a plazos de hasta treinta años y 
pensar por qué la Argentina tiene el  
mayor riesgo-país de la región y la 
inflación más desbocada, superior 
incluso a la de Venezuela.
El fracaso de los planes para la confiscada 
YPF o la falta de recursos multilaterales 
para infraestructura no se deben tanto a 
los peligros que nuestro país exhibe frente 
a los inversores sino a que cuanto aquí 
expongo lo ven con absoluta claridad 
analistas de todo el mundo, leídos 
apasionadamente por quienes deciden 
el destino de los monumentales fondos 
que hoy buscan destino. Sin embargo, como 
sucedió en la China de Mao, en la Rusia de 
Stalin y en la Camboya de los Khmer o 
sucede en la Cuba de Fidel Castro y en la 
Venezuela de Chávez, en la medida en que 
el individuo no es más que un objeto social, 
su sacrificio, aún masivo, no es una 
consideración que pueda desalentar a 
quienes se sienten imbuidos de una fe 
ciega en el destino colectivo de una 
transformada sociedad.

Modelo y relato ...


LA SINTONÍA EQUIVOCADA.
Por Ernesto Bobek Cáceres.
      ebobek@fibertel.com.ar.


Modelo y Relato son términos con los que se intenta condensar la ideología política de un inexistente gobierno nacional y popular. Se han exacerbado los personalismos, -esencialmente el de la primera mandataria- quien está convencida que con el “cristinismo” nació algo así como la “Nueva Argentina” de la que ya hablaba Perón en los libros de lectura para niños del entonces primer grado inferior.
            Si nuestra presidente no deja de ponderarse y rectifica rápidamente el rumbo político y económico, la violenta colisión no será una posibilidad sino una consecuencia inevitable. Quedó en evidencia que el famoso “blindaje” era cartón pintado. Se paró la construcción que es uno de los grandes motores de la economía; se redujeron las ventas de automóviles y en mayor proporción las de vehículos utilitarios y camiones. A la par de una tan antojadiza como ilógica regulación de todas las actividades por parte del gobierno, alarma la recesión en toda la actividad comercial.
            Para colmo, la soja a U$D 614.- ya no alcanza a tapar el impúdico despilfarro. Sus funcionarios niegan la inflación pero cuando se les repregunta y se les dan pautas concretas con precios inocultables, trasladan el diálogo al problema económico internacional en el que estamos todos inmersos. Ergo, la culpa jamás es del gobierno.
La situación de la Provincia de Buenos Aires             Daniel Scioli en algún momento vendió su alma a Néstor Kirchner. 

El porqué lo hizo tiene mil versiones, ninguna confirmada. 
Muerto Néstor, el cristinismo tomó nota que el gobernador mide electoralmente mejor que la presidente. Cuando Cristina advierte que el siniestro “Plan Mariotto” no servía ni para quitarle los caramelos a un chico, puso a trabajar a La Cámpora y a su gabinete, quienes al grito de ¡Mayday! y ¡Banzai!, trazan el macabro “Plan secarle la provincia a Scioli”. “Olvidaron” que Buenos Aires aporta más del 60 % del total de fondos coparticipables y que el 50 % se los queda el gobierno como premio por repartirlos a quien le place.
            Le mandaron los gremios a hacerle paros por el pago escalonado del aguinaldo. 

Desde el ejecutivo, ¿nadie se da cuenta que la gente sabe muy bien quién está pisando su dinero en virtud de una interna política motorizada desde el oficialismo?
            El ex motonauta -hoy uno de los pocos presidenciables con miras a 2015- sabía que venían por su cabeza y eludió una lucha frontal que le harían perder en forma humillante. 

Se dio el lujo de dar una conferencia de prensa -un ritual maléfico según el Libro del Modelo- y se sometió a las preguntas del periodismo. 
Habló de su alineamiento con el gobierno central y de su permanente diálogo con la presidente. 
Esas malditas aspirinetas que utilizó Scioli para paliar la gangrena de recursos con que lo querían liquidar, sacan de quicio a la presidente y a todo su séquito de obsecuentes quienes esperaban una renuncia para tumbarlo del tablero. 
Al no producirse, desde Olivos le socavan poder prometiendo favores a los intendentes del conurbano.
Precisamente el de Lanús, -el hasta hoy ignoto Darío Díaz Pérez- recibió instrucciones para transmitir que la presidente (refiriéndose a Scioli), habría afirmado que “No sabe gestionar, que es un desastre, que se vaya de la Provincia y que la gobierne otro”. Por su parte, el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez dijo que “Buenos Aires necesita ser gobernado por dirigentes que sean de la provincia, que la conozcan y que interpreten su sentimiento”. Estos dichos, como los de otros rastreros del poder se publicaron en diversos medios, y Cristina -si en algún momento le conviene- los va a negar. Los Díaz Pérez, Domínguez y otros que se arriman a la presidente buscando su minuto de fama, deberían tomar nota que ciertos favores pueden terminar en suicidio político.
Traslado de la situación al resto del país
            Otras provincias, encabezadas por Córdoba y Santa Fe, -grandes colaboradoras del fondo de coparticipación federal-, no reciben lo que debieran y lanzaron sonoros reclamos, ya que tampoco les alcanza para pagar los sueldos. Como diría la presidente, que las provincias no se hagan los rulos, ya que no se puede tirar manteca al techo cuando hay que financiar planes (léase votos), ocupar fondos en Automovilismo y Fútbol Para Todos, más de dos millones de dólares diarios para la inoperante Aerolíneas Argentinas, otras sumas para aumentos de legisladores, etc., etc.
El rumbo oficial
Independientemente de los alcahuetes de siempre que se desgañitan por hablar maravillas del “modelo”, ya el gobierno saqueó lo que pudo: AFJP, ANSES, BCRA. 

Entre otras delicias inflacionarias, se agregó cepo total a la adquisición de dólares para atesoramiento y la obligatoriedad de las compras de propiedades en moneda nacional. Aumentaron los combustibles de YPF, y en mayor proporción la nafta más económica. Sumemos los aumentos a colegios y prepagas y ya tenemos un menú “tren fantasma”.
            Todo ello nos confirma que el panorama de alta inflación y retracción de la actividad comercial, no es invento de economistas opositores. 

Señora: ¡Ud. lo hizo! y le quedan dos caminos:


 1) Cambiar rápida y drásticamente las políticas de su gestión y gobernar para todos, lo que lo que la puede llevar a terminar su mandato hasta con honores; ó :


2) Seguir como hasta ahora, privilegiando selectos amigos del poder, protegiendo a corruptos de su entorno y asociada a tiranos como Chávez, Correa y Morales, corriendo el riesgo de no terminar su mandato por un default que le hará perder su ya menguada popularidad, y, aún de terminarlo con causas judiciales sin paraguas de jueces amigos. Sus agresivos monólogos de auto halago hacen ver que Ud. aún no se percató de la gravedad política, social, institucional y económica que conlleva la situación cuya responsabilidad no podrá transferir a nadie, puntualmente por su increíble jactancia.
            Me permito finalmente adaptar la famosa frase de Bill Clinton a la realidad argentina: 

“Es la economía que destruyeron políticos corruptos, estúpido”.
CABA, 11/07/12 .

¿ Que nos falta aún?

Las 
Posted: 
09 Jul 2012 09:43 
AM PDT.
No me parece.
La etapa revolucionaria de la dictadura del proletariado pasó. No la cree nadie, se vieron los resultados y cómo cayó a pedazos. Pero no solo eso, también el totalitarismo que necesitó, el control policial político sobre las consciencias, las persecuciones, el hambre y la corrupción. Como permitió encumbrar a una pequeña élite que parasitaba al resto de las sociedad.
El chavismo, el kirchnerismo, el orteguismo, el correísmo, el evismo, no son una continuidad sino instrumental de aquél proceso. 
No tienen un contenido ideológico, Evo Morales no sabe siquiera que los romanos no llegaron a América, Cristina Kirchner piensa que la fórmula del agua es H2 cero. 
Este neo-socialismo no va detrás de un proyecto ideológico sino únicamente de su mal resultado. Al contrario que los socialistas ingenuos, ellos han descubierto en la izquierda y el socialismo un instrumento para construir una dictadura en la que encumbrarse y formar a su alrededor una oligarquía. No son fanáticos que chocan contra la pared, sino bandidos que promueven el fanatismo para hacer su agosto. Lo que en el socialismo romántico era la consecuencia no querida, el fracaso, en ellos es el objetivo, el éxito.
Por eso que es inútil una discusión de ideas (digo ideológica en el sentido en el que se usa la palabra en el lenguaje diario). Se trata de un problema político, la simulación de la democracia para robarse la legitimidad, y la simulación del socialismo para robarse el botín.
En Argentina se inicia el proyecto de destruir la constitución, un documento como aval del poder absoluto desnaturalizando por completo lo que una constitución es para legitimar las agresiones de una parte de la sociedad a otra que será parasitada. 
La legitimación de la guerra interna como procedimiento civil. 
Y este movimiento tiene su apoyo tal vez mayoritario porque la división de la sociedad que en realidad deslegitima el proyecto, ya ha ocurrido. Las brujas han sido creadas y ahora es la etapa de cazarlas en nombre de la continuidad del sistema.
Entonces ¿qué hacemos? Pues a una fuerza política se le opone otra fuerza política. 
Y la lucha requiere una composición de lugar. 
No siempre se le ofrece al enemigo la batalla en el campo que propone. 
Este, creo, tiene que ser el caso.
El kirchnerismo busca la captura de un poder nacional unitario. 
Un estado central dueño de todo y ellos dueños del estado central. 
Eso lo hace incompatible con el federalismo.
Si vemos la utilidad que el gobierno nacional le presta al país es sólo una carga. La situación es bien distinta a la de 1853 donde había que pensar cómo contrapesar el poder de los caudillos con un gobierno nacional civilizador. 
La ecuación es inversa hoy. 
Pero por un gobierno nacional solamente, sino por un estado nacional parasitario y un gobierno nacional que ha descubierto cómo explotarlo.
Las provincias han cedido el poder de recaudación. 
Los municipios son un adorno en la Constitución. Sin embargo los recursos políticos, el botín fiscal, proviene de las provincias y municipios. 
Es claro que si la recaudación fuera municipal y la coparticipación fuera inversa, la pirámide del poder también sería inversa y el gobierno nacional podría ser un simple representante exterior de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
 Nombre que debería tener el nuevo proyecto.
Con eso, el kircherismo no es posible.
Por supuesto que hay provincias con vocación sólo parasitaria. 
No hay por qué contar con ellas. 
Ni siquiera es cierto que no puedan vivir sin ser criadas como gallinas. 
Lo que no es posible es que sobrevivan si son bolsas de trabajo, juntaderos de vagos. 
Pero ni siquiera importa.

¿Que es peor?


¿DESAJUSTES 

EMOCIONALES   O




SOBRE-ACTUACIÓN?
 por Jorge R. Enríquez (*)


En forma coincidente, algunos de los más respetados analistas políticos centraron sus columnas dominicales en La Nación, Clarín y Perfil, entre otros, en el estado emocional de la presidente de la República.
Es un aspecto que desde hace tiempo motiva comentarios más bien asordinados, pero que las intervenciones públicas de la señora de Kirchner de la última semana hicieron salir a la luz pública con toda su crudeza.
En tales exposiciones, en especial en una que realizó en cadena nacional con la excusa de presentar una línea de créditos para jubilados financiada con el dinero de...los jubilados (parece kafkiano, ¿no?), se la vio incoherente, con notorios desvaríos, cambios de humor y una potenciación de su ya constante autorreferencialidad.
En lugar de aportar rumbos ciertos y argumentos racionales, sus discursos giran cada vez más sobre sí misma. Ha ido acentuando el patetismo, el carácter sacrificial de lo que sólo ella ve como una gesta heroica, y ahora agrega a ese inverosímil relato la adjudicación de culpas a los argentinos, quienes no estaríamos a la altura de ella y su finado esposo.
¿Es realmente el producto de una afección emocional o psíquica, o se trata de sobreactuar ciertos rasgos que desde el comienzo de su viudez tuvieron particular relieve en las encuestas de opinión?
Si esta última fuera la respuesta, debería saber que hay un punto en que la puesta en escena permanente del dolor por la pérdida de un ser querido puede convertirse en un elemento más bien ridículo. 
Todas las personas de cierta edad hemos perdido a familiares o amigos cercanos. 
Es la ley de la vida, y no hay sentimiento más respetable que esa aflicción.
Pero cuando, de un modo ostensible, se pretende extraer un rédito de ese dolor, hay una mezquindad que tarde o temprano se hace evidente. Y entonces puede ocurrir que la reacción de quienes debían ser los destinatarios de esa comedia sea dura e irrevocable.
Hay también, en esas actitudes presidenciales, toda una concepción del poder. Para los Kirchner, no valen las instituciones. El Estado son ellos. Por eso hacen y deshacen sin dar mayores explicaciones, sin atenerse a reglas generales, sin siquiera volcar esas decisiones en leyes o decretos. Así, por ejemplo, en medio de uno de esos discursos, la presidente resolvió que no enviaría más a la Gendarmería a las provincias.
El caso es digno de un breve comentario. Se sabe que nueve gendarmes perdieron la vida cuando transitaban una ruta en las proximidades de Cerro Dragón, adonde habían ido para auxiliar a las fuerzas provinciales en el grave conflicto allí suscitado. Fue un accidente de tránsito, de los tantos que, lamentablemente, a diario ocurren en las rutas argentinas. Pero la primera mandataria vio en él una señal de alguna conspiración ("Quienes buscaban a un muerto, ya lo tienen") y decidió en el acto que ya no mandaría gendarmes ni fuerzas federales a ninguna provincia, aún cuando lo ordenara un juez. "Que me procesen", desafió.
Es decir, se puso, según su propia confesión, al margen de la ley. 
¿Se atreverá algún juez a procesarla?

ORDEN PRESIDENCIAL: ZONA LIBERADA
Otro aspecto muy preocupante del "Aló Presidenta" de la semana pasada fue la decisión, también adoptada sobre la marcha durante su caótica alocución, de retirar a la Policía Federal de las inmediaciones de la Plaza de Mayo el día en que iba a realizarse el acto convocado por Hugo Moyano.
¿Cuál fue el motivo de tan extraña determinación? Uno solo: tratar de disuadir a quienes podían concurrir espontáneamente para que no lo hicieran, al temer por su seguridad.
Fue un hecho gravísimo. 
La Jefa de Estado se despreocupó expresamente de la seguridad de una parte de los ciudadanos, sólo porque era un sector de la población que iba a formular reclamos de manera pacífica, estableciendo una verdadera "zona liberada".
Afortunadamente, nada ocurrió. 

¿Pero qué hubiera pasado si había hechos de violencia? 

¿Es lícito que un gobernante abdique de su deber de proteger la seguridad de sus conciudadanos?
¿Y cuál sería el fundamento alegado (el real es el que antes señalé) de esa decisión? 
Imposible saberlo porque se actúa con el estilo Moreno, a través del hecho consumado, sin actos administrativos, que deben ser motivados.
(*) El autor es abogado y periodista Viernes 6 de julio de 2012
 Dr.Jorge R. Enríquez
jrenriquez2000@gmail.com
twitter: @enriquezjorge 

domingo, 8 de julio de 2012

Solo la realidad, para tener en cuenta ...


Comentarios.

Carlos Alberto Castriota. 

El Gobierno Nacional retacea el envío de fondos a la Provincia de Buenos Aires. 

El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires recorta por ello las inversiones de Obra Pública y los subsidios para sueldos docentes en las Escuelas Privadas.
Sin Obra Pública no hay progreso, sin sueldos docentes no hay educación. 
El Gobierno Nacional divide a los Sindicatos cuando estos deben estar unidos para defender los derechos de los trabajadores.
El Gobierno Nacional niega la inflación creciente que tenemos con datos del INDEC que no se ajustan a la realidad.
El Gobierno Nacional "quiere convencernos sobre que transitamos la vereda del sol cuando en realidad lo hacemos por la de la sombra".
A casi 200 años de la Declaración de la Independencia somos dependientes de la cadena de errores de un Gobierno Nacional autista.
El Gobierno Nacional debe retirarse a tiempo llamando a Elecciones Nacionales anticipadas. 
Si así no lo hiciere seguirá cometiendo errores y Dios y la Patria se lo demandarán.
Carlos Alberto Castriota
D.N.I 10627447.

miércoles, 4 de julio de 2012

Es cada dia más grave. . .



LAS BATALLAS 
DE CRISTINA 
CONSIGO MISMA.

Por Carlos Berro Madero.

O la Presidente ha perdido la prudencia definitivamente, o los medicamentos que le suministran para equilibrar su falta de tiroides la hacen derrapar todos los días con comentarios de confrontación de una violencia verbal que habíamos dejado atrás con el fin de la dictadura militar.
A esta altura de los acontecimientos, debería haber comprendido que tener buenos modales es un imperativo a ser ejecutado por el Presidente de cualquier gobierno, por razones de prudencia y buen juicio.
Hubiera sido conveniente también que afirmara sus endebles certidumbres, abandonando ciertas conjeturas apresuradas y emotivas que la llevan a expresarse públicamente mediante conclusiones que tienen muy poca relación con la verdad.
Sus opiniones -cada vez peor fundadas-, están basadas en el alto voltaje de un sistema nervioso que da la impresión de estar al borde de un colapso por agotamiento, y su omnipotencia intelectual le impide formarse juicios de valor razonables.
Esto va “in crescendo”.
Habría que recordarle que en la vida “solamente hemos de ocuparnos de aquellos objetos para cuyo conocimiento cierto e indudable parecen ser suficientes nuestras mentes”, como decía Descartes. 
La de ella parece no tener la capacidad necesaria para descifrar algunos temas que no domina, lo que no parece arredrarla para avanzar con juicios de valor que delatan su imposibilidad de distinguir lo falso de lo verdadero.
Adquiere vigencia hoy más que nunca la conocida fábula del rey que paseaba desnudo por la calle mientras recibía los comentarios de sus cortesanos admirándose por su “elegante vestimenta”; hasta que un día un niño pequeño exclamó asombrado al verlo pasar: “qué curioso, el rey anda desnudo”.
La desnudez de Cristina nace de considerar “indigno” para ella el tener que confesar que ignora algo, mientras cree que sobre dicha ignorancia puede construir “razones verdaderas”.
Oírla en estos días frente a los rechazos que comienza a provocar su ausencia de la realidad, nos muestra a quien siente haber arribado a la cumbre del conocimiento humano y ha decidido no oír más que la melodía que ella misma interpreta en soledad.
Al mismo tiempo, no se concede jamás el más leve beneficio de la duda para poder encontrarse con lo que no sabe: nada parece estarle vedado, y habla en un idioma plagado de agresividad que sólo aplauden sus “leales”.
En sus palabras no puede encontrarse claridad alguna para los problemas que nos asfixian, porque sus conjeturas personales provienen de una franca impotencia para distinguir qué le está ocurriendo al libreto de un “modelo” que nunca se supo bien qué era y que en estos días navega a la deriva de su impronta parlante.
Por otra parte, su omnipotencia, nacida al calor de una soberbia que la hace presentar sus “hallazgos” como fuente inagotable de éxitos continuados, demuestra que no parece advertir la contaminación que ha sufrido su espíritu por haber creído que un acto de “disposición voluntaria” puede cambiar el eje de un problema, en tanto emane de una cierta autoridad para plantearlo.
Habla y habla batallando con todos a destajo, sin haber conseguido elaborar dentro de sí misma conclusiones “ciertas” que pudieran llevarla a interpretar correctamente los conflictos que debe afrontar un país en decadencia.
Nos está haciendo partícipes de su confusión, su impotencia y su resentimiento, acentuando su deseo irracional de atacar sin descanso a quienes la contradicen.
A ello se suma el coro de adulones que la rodean: una cadena de eslabones débiles y artificiosos que no sirven nada más que para reconocer su enorme impotencia.
El stress que la domina ha terminado siendo para ella un estado en el que siente que todo es una emergencia.
La que ella imagina, y por lo tanto no puede resolver.
carlosberro24@gmail.com